Stellantis, el fabricante de automóviles detrás de marcas como Chrysler, Dodge y Jeep, está suspendiendo la producción en dos importantes plantas de ensamblaje en América del Norte, ubicadas en Canadá y México, lo que ha resultado en despidos temporales en cinco instalaciones de EE. UU. que las abastecen, confirmó la compañía en un correo interno obtenido por The Epoch Times.
La empresa detendrá la producción en su planta de ensamblaje de Windsor, en Ontario, Canadá, durante dos semanas a partir del 7 de abril. Además, la planta de ensamblaje de Toluca, en México, permanecerá fuera de operación durante todo el mes de abril, según un mensaje enviado el jueves por la mañana por el director de operaciones de Stellantis Norteamérica, Antonio Filosa, a todos los empleados de la región.
Como consecuencia de estas pausas, Stellantis indicó que despedirá temporalmente a trabajadores de sus instalaciones de estampado y transmisión en Warren y Sterling Heights, Michigan, así como en Kokomo, Indiana. Según un funcionario de la empresa familiarizado con la decisión, se espera que aproximadamente 900 empleados con sede en EE. UU. se vean afectados por los despidos.
“Estas son decisiones que no tomamos a la ligera”, escribió Filosa, “pero son necesarias dadas las dinámicas actuales del mercado. Sé que juntos superaremos estos nuevos desafíos, como siempre lo hemos hecho en el pasado, y saldremos aún más fortalecidos”.
Las pausas en la producción se anunciaron menos de un día después de que entraran en vigor los nuevos aranceles del 25 por ciento del presidente Donald Trump sobre automóviles importados. Un arancel base adicional del 10 por ciento sobre todos los productos extranjeros está previsto para entrar en vigencia el 5 de abril. Derechos de importación más altos para piezas de automóviles como motores y transmisiones se implementarán el 3 de mayo.
Aunque Canadá y México no figuran entre los “principales infractores” señalados por la imposición de aranceles recíprocos elevados, sus cadenas de suministro transfronterizas están sujetas a otros gravámenes vigentes, incluidos aranceles fronterizos sobre autopartes y aluminio.
Trump, durante un evento el 2 de abril en el que anunció los aranceles, calificó la medida como una “declaración de independencia económica” frente a naciones a las que acusó de prácticas comerciales injustas.
Aunque Canadá y México evitaron las sanciones más severas, grupos de la industria advirtieron que la interrupción de las cadenas de suministro integradas en América del Norte aún será considerable.
Según Flavio Volpe, presidente de la Asociación de Fabricantes de Autopartes de Canadá, esto es comparable a “esquivar una bala para quedar en el camino de un tanque”.
Las plantas de Windsor y Toluca de Stellantis fabrican vehículos populares, incluidos el Chrysler Pacifica y el Jeep Compass.
Ambas dependen en gran medida de piezas fabricadas en EE. UU., provenientes de instalaciones que ahora están paralizadas. La compañía indicó que aún está evaluando los impactos a mediano y largo plazo del régimen arancelario, y dejó claro que las decisiones actuales sobre producción son una respuesta directa a dicho contexto.
El director de operaciones para América del Norte señaló que la empresa está coordinando con sindicatos, proveedores y líderes gubernamentales mientras se adapta.
Filosa elogió el desempeño minorista de marzo, calificándolo como el mejor del año hasta ahora para las marcas Jeep y Ram en Estados Unidos, y señaló que la compañía ha registrado “un crecimiento consecutivo en la cuota de mercado mensual desde enero”.
La industria automotriz se ha estado preparando para interrupciones desde que se propusieron por primera vez los planes de aranceles recíprocos en febrero. Analistas advierten que los efectos en cadena probablemente aumentarán los precios de los vehículos y reducirán la demanda con el tiempo.
Analistas de Cox Automotive estiman que los nuevos aranceles podrían elevar el precio promedio de un automóvil nuevo en USD $5,300, lo que llevaría a más consumidores a optar por vehículos usados.
La Casa Blanca ha afirmado que el objetivo de la estrategia arancelaria es incentivar la manufactura nacional y reequilibrar los déficits comerciales.
Hasta ahora, está previsto que la planta canadiense reanude operaciones la semana del 21 de abril. La planta mexicana no tiene aún una fecha determinada para el fin de su cierre.
Con información de Andrew Moran.
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